Viendo lo Esencial
2 corintios 4:7-18 RVR1960 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,  que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;  perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;  llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.  Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.  De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.  Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,  sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.  Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.  Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.  Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;  no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”

Es un reto adentrarnos en este pasaje de fe absoluta, donde el apóstol Pablo hace una analogía certera entre nuestra vida física y sus diferentes aspectos, comparándolos con vasos de barro; frágiles, expuestos al deterior del tiempo que tarde o temprano termina fragmentándolos, perfecta comparación del Espíritu Santo, pues en esencia nuestras vidas son frágiles y temporales, y más la vida que afrontó el Apóstol Pablo cuando redactó esta segunda carta a los corintios, luego de haber sido menospreciado incluso por aquellos a quienes les dio a conocer la luz de Cristo.

Somos sin duda vasos de barro limitados en lo afectivo, lo económico, en lo físico, lo social, etc., pero esta visión contrasta abruptamente con la abundancia de riquezas del cielo que es depositada en nuestros recipientes, exuberancia que no se puede ver con los ojos naturales, pero que ciertamente está allí. Eso es fe en el verdadero sentido de la palabra; eso es creer en el reino de Dios a pesar de las circunstancias terrenales,  eso es enfocarse en lo esencial,  en el evangelio así nuestra  vida aparentemente se esté desquebrajando, eso es darle prioridad a su realidad espiritual a pesar de su condición física, tal como lo menciona el capítulo 18 del citado aparte bíblico donde el Apóstol afirma: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas

Las cosas que podemos ver son temporales, incluida la propia vida física; algún día nuestra humanidad hará su efecto y moriremos, pero mientras este momento no llegue no existe pretexto para dejar de evangelizar, de servir a nuestro Padre y Señor hasta con las últimas fuerzas si es necesario; no hay tiempo para rendirnos, para no levantarnos tras las caídas y menos en las cosas de Dios y así lo afirma Pablo cuando dice: “atribulados en todo más no angustiados” que en otras palabras sería: estamos bajo inmensa presión pero no confinados. O también cuando afirma: “En apuros, más no desesperados” que en palabras más coloquiales seria: estamos sin palabras, pero no mudos. También: “Perseguidos, mas no desamparados” que en palabras coloquiales se podría entender como: me encuentro en la lona pero no noqueado para aquellos los amantes del boxeo, lo que demuestra su valentía y su esfuerzo, su resiliencia si lo traemos a términos de hoy; Pablo deseaba con todas sus fuerzas continuar con el evangelio y así lo hizo a pesar de sus tribulaciones; encontrando en sus cartas la manera celestial de hacerlo, quedando su evangelio inmortalizado en las Escrituras, porque cuando la inmensa fe se mezcla con una colosal valentía y monumental esfuerzo; suelen suceder hazañas evangelistas como las que Pablo suscitó, proezas que a pesar de los siglos siguen vivas en nosotros confirmando una vez más que las cosas que no se ven son eternas, que lo esencial es invisible ante los ojos.
Rogamos Señor atiborres en nuestras vidas, en cada uno de sus vasos de barro, todo aquello que proviene única y exclusivamente de ti, permítenos ver en cada una de las decisiones de nuestras vidas una oportunidad para servirte, para amar a nuestro prójimo, para servir a nuestro hermano. Haznos Señor resilientes, valientes y esforzados hasta el último suspiro de nuestras vidas, aprovechando cada segundo para honrarte. Te lo pedimos Señor Amen.

Devocionales Refúgiate en su Palabra – Casa de Refugio 2023- (FJCG)
#MiMetaEsCreer

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