Caminando en la Justicia por Fe
Romanos 3:22-31 NVI: “Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio para obtener el perdón de pecados, el cual se recibe por la fe en su sangre. Así demostró su justicia, porque a causa de su paciencia, había pasado por alto los pecados pasados. Lo hizo para demostrar en el tiempo presente su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál principio? ¿Por el de la obediencia de la Ley? No, sino por el de la fe. Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe y no por las obras que la Ley exige. ¿Es acaso Dios solo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los no judíos? Sí, también es Dios de los no judíos, pues no hay más que un solo Dios. Él justificará por la fe a los que están circuncidados y, mediante esa misma fe, a los que no lo están. ¿Quiere decir que anulamos la Ley con la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la Ley.”
 
 En el corazón de la carta a los Romanos, Pablo destaca una verdad transformadora: la justificación por la fe en Jesús. Pero ¿Qué significa esto?
 
La justificación por la fe es un concepto central en la teología cristiana. Básicamente, implica que una persona es declarada justa ante Dios no por sus propios méritos o acciones, ni siquiera el esfuerzos para ganar la aprobación de Dios, la justificación por la fe es un regalo inmerecido recibido a través de la confianza y la aceptación de Cristo como Salvador y Señor.
 
Y en que debemos creer: 
 
1.      Creer en la Igualdad del Pecado: Pablo comienza recordándonos que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Aquí, la fe comienza al reconocer nuestra necesidad de redención, comprendiendo que todos somos iguales en la condición pecaminosa, y es ese reconocimiento el que nos lleva a la búsqueda de la gracia divina.
 
2.      Creer en la Gracia Redentora: La gracia no se gana, se recibe. Es un regalo divino que supera nuestras faltas y nos coloca en una posición justa delante de Dios. ¿Puedes creer en la magnitud de esta gracia?
 
3.      Creer en Jesucristo como Salvador: La esencia de la fe se encuentra en confiar en Jesucristo como el medio de nuestra justificación. Creer en Su sacrificio y resurrección es creer en la única fuente de nuestra reconciliación con Dios. Es confiar en que Él es suficiente para hacer justos a los que creemos en Él.
 
4.      Creer en la Universalidad de la Fe: Pablo destaca que no hay distinción; judíos y gentiles son justificados por la fe. Esta verdad invita a todos a creer, independientemente de cualquier condición o circunstancia. La fe trasciende barreras culturales y étnicas, ofreciendo la misma esperanza a todos los que decidamos confiar en Cristo.
 
Por todo lo anterior, es importante reconocer que la llamada a creer resuena como un eco constante en nuestras vidas. Creer no es simplemente asentir intelectualmente, en la literalidad de la palabra, sino confiar activamente en la verdad de que Jesucristo es nuestro Salvador y la única fuente de justificación. Los invito a que nuestra respuesta sea una fe viva, transformadora y arraigada en el amor redentor de Dios. ¿Puedes creer y confiar plenamente hoy?, sin cuestionar, solo creyendo que la fe es más que una declaración intelectual; es una entrega del corazón a Aquel que nos justifica y nos ama incondicionalmente. Que nuestra fe sea activa, viva y transformadora. Creer en Jesús es el camino, la verdad y la vida. Amén.
 
Devocionales Refúgiate en su Palabra, Casa de Refugio (KGD)
#MiMetaEsCreer

Leave a Reply

Your email address will not be published.