2 Timoteo: Fortalecidos en la Gracia

2 Timoteo 2:1 NBLA: “Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que hay en Cristo Jesús.”

La palabra de hoy nos lleva a reflexionar frente a un elemento indispensable en la vida de todo creyente: LA GRACIA. Sabemos que por el regalo de la gracia: somos salvos, somos escogidos, rescatados, perdonados, llamados hijos de Dios y somos llenos de poder. Sin embargo, realmente necesitamos mayor revelación sobre este regalo maravilloso de Dios para el hombre.

Juan Bunyan fue un escritor y predicador protestante, nació en Elstow, Inglaterra. Fue arrestado en 1660 porque su predicación no se amoldaba a las prácticas religiosas autorizadas de la época. En su estadía en la cárcel escribió varios libros, entre ellos, una joya de la literatura religiosa, la obra maestra El Progreso del Peregrino. Permítame a través de un aparte de este libro ilustrarle acerca del porqué necesitamos vivir y fortalecernos en la Gracia que sólo hay en Cristo Jesús.

Esta fascinante alegoría habla de un hombre llamado Cristiano y su peregrinaje por la tierra hasta llegar al cielo, desde el pecado a la salvación. Durante su travesía debe tratar con amigos y enemigos por igual, quienes lo llevan a enfrentarse a distintas luchas y dificultades en su andar. Este hombre viaja con una pesada carga sobre su espalda (el pecado), con la cual nadie puede ayudarle. En su recorrido, Sabio Mundano trata de desviarlo hacia la morada de una persona muy particular llamada Legalidad; quien por supuesto vivía en el Monte Sinaí, al ser rescatado por Evangelista, este le explica:

“Legalidad… no puede liberarte de la carga. Jamás ha sido capaz de liberar a hombre alguno, ni lo hará en el futuro: nadie puede ser justificado por las obras de la ley…”

Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (Romanos 3:20)

Posteriormente, al encontrarse con un hombre llamado Intérprete, este guía a Cristiano hacia una habitación para enseñarle algo trascendental para su vida:

“…luego lo llevó a un gran salón que estaba lleno de polvo porque nunca había sido barrido. Después de mirarlo por un momento el Intérprete llamó a un hombre para que barriera. Al comenzar a barrer se levantó tal polvareda que Cristiano casi se ahogaba. El Intérprete entonces le dijo a una criada que se hallaba cerca: “Trae agua y espárcela por la habitación.” Una vez hecho esto se barrió sin dificultad. “¿Qué significa esto?” preguntó Cristiano. El Intérprete respondió: “Este salón es el corazón del hombre; el polvo es el pecado que lo ha ensuciado. El que comenzó a barrer al principio era La Ley; aquella que trajo el agua y la esparció es el Evangelio. La Ley en vez de limpiar el corazón del pecado solamente lo revive y lo aumenta. Pero cuando las dulces y preciosas influencias del Evangelio entran allí, el pecado es vencido y el alma limpiada y preparada en debida forma para que la habite el Rey de Gloria.”

Sin la gracia que es en Cristo es imposible limpiar nuestra habitación. Necesitamos la “dulce influencia del Evangelio” para vencer el pecado y convertirnos en una morada digna de nuestro Salvador. Es a través de la Gracia del Evangelio que podemos tener un encuentro verdadero con la cruz para entender que estamos juntamente crucificados con Cristo y es a través de él, y no de la ley que somos redimidos y justificados, por esto vivir en la gracia fortalece nuestra fe

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios, pues si por la Ley viniera la justicia, entonces en vano murió Cristo.” (Gálatas 2:20-21 RVR95)

2021 Año del Propósito de Dios – Casa de Refugio (KMR)

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